Tantos pensamientos, torbellinos incesantes, tal vez al paso de una decisión trascendental,
Cierra la puerta…
Se roba tu espíritu.
Mientras tú permaneces en una hamaca cómoda
¡Me pierdo!
¡Me encuentro!
Dualidad de la verdad…
Infinitas teorías de la transición.
¡Fortaleza de SER hasta la extenuación!
Siempre el último respiro será por la vida,
¡Por la existencia misma!
Recorro laberintos asombrosos con infinitos portales.
Me detengo… Alerta, curiosa, eterna, intentando descubrir…
¿Qué esconden aquellos velos cósmicos?
Mi vista logro traspasar el hilo fino que teje aquella majestuosa creación…
Yo vi una campana gigante, dorada, ubicada en el centro de un jardín colorido, un edén fastuoso, la vibración de su sonido permanecía como un temblor de satisfacción en todo lo abarcable, como un lenguaje antiguo, un soneto sensual.
Las flores bailaban en un ir y venir, los pastos, las ramas trémulas, en sincronía total, el mismo ritmo poseía los ríos y los hombres, y uno de ellos llevaba la tierra dentro de su vientre, con todos sus habitantes... contigo y yo dentro germinando en completa paz.
